¿Qué es la consciencia?

Esta es una gran pregunta.
No tengo una respuesta breve.

Muchos han dedicado sus vidas a definir la Consciencia, gente con distintas formaciones y de muy diversas procedencias (filósofos, psicólogos, científicos de distintas disciplinas, de distintos países). De hecho, si nos basamos en el ejercicio de autoreflexión y cuestionamiento sobre nuestra existencia, puedo decir con seguridad que la gran mayoría de nosotros se lo ha preguntado por lo menos una vez en la vida.
Desde mi punto de vista, definir la Consciencia es una tarea monumental.
Para mí, intentar definir la Consciencia es limitarla como lo dice el mismo término “definir”, lo que resulta incongruente porque la Consciencia es infinita, sólo hay que ver la vastedad del Universo para hacerse una idea remota de la inmensidad de la Consciencia.

A diferencia de la conciencia (estado de alerta o vigilia) que podríamos llamar un estado mental, la Consciencia va más hacia la parte espiritual. Sin embargo esto es parcialmente correcto, o completo porque la Consciencia está en todo. 

A lo largo de la historia de la humanidad, distintas civilizaciones, escuelas filosóficas, religiones e incluso corrientes espirituales le han llamado de varias formas: Dios, dioses, Divinidad, Tao, Do, Fuente, Fuente divina, Origen, Vacío, Universo, Padre/Madre, Unidad, Creador supremo, Ser supremo, Consciencia…  la lista es extensa. Por eso pasa de ser un asunto filosófico a ser un tema espiritual. Digamos que es el punto donde se tocan dos grandes esferas;  la respuesta a la pregunta sobre nuestra existencia tanto en el plano físico como en el plano espiritual y aunque sólo es un punto (sin dimensiones físicas) es un concepto vasto, infinito.
No soy partidaria de algún término específico pero con frecuencia verás que me inclino por los términos Universo, Fuente, Divinidad, Consciencia.

Desde las limitaciones propias de mi existencia, lo que puedo decir es que la Consciencia está en todo lo que nos rodea y todo absolutamente todo está creado a partir de Consciencia. Y seguro te estarás preguntando cómo llegué a esa conclusión. Sencillo, preguntándome sobre mi existencia hasta que no tuve más respuestas “lógicas” o mentales y sólo quedó un vacío infinito en el que pude percibirla.

¿Alguna vez has sentido ese vacío? ¿Qué respuesta has obtenido?