Los aceites esenciales y yo

Mi relación con los aceites esenciales comienza hace más de 15 años, cuando vivía en Eslovenia.

En un folleto del supermercado ví entre las promociones del mes algo que llamó mi atención: decoración en forma aromática – “Que tu hogar se llene del aroma de la temporada, esencia con olor a pay de manzana y canela”.

En mi siguiente visita al supermercado encontré la esencia en la zona de productos de temporada, volví a casa con mis compras, un difusor de vela y un pequeño frasco de 5 ml.

Qué lejos estaba de saber lo que sé ahora y todos los usos que podía darles.

Relativamente rápido me terminé el frasco con la esencia. Me encantó la idea de usar los aromas con un difusor de vela porque visualmente era romántico y estético mientras que automáticamente era muy agradable. 

En mi siguiente visita al supermercado busqué las esencias pero ya no estaban en las ofertas y había decenas de distintas marcas y olores que además estaban etiquetados como aceites etéricos y con un muy poca información sobre sus usos y/o propiedades. Volví a casa sin esencias pero decidida a entender qué eran.

Ya que estaba en casa cuidando de mi primer bebé podía investigar sobre estas esencias y aprender más sobre los aceites etéricos. Ya entonces había mucha información de distintos proveedores en internet pero seguía todo muy poco claro para mí. 

Entendí que eran extractos de plantas y que según el método de obtención podían tener solventes, generalmente éter y de ahí el nombre. Después descubrí el término aromaterapia y eso cambió todo el panorama.

Descubrí también que en las tiendas enfocadas a los productos orgánicos, naturales y técnicas alternativas de salud había una mayor oferta de aceites esenciales de distintas calidades y procedencias. En una de esas tiendas compré mi primer libro sobre aromaterapia y que hasta hoy ocupa un lugar importante entre mis libros sobre aceites esenciales. Ese libro es The Fragant Pharmacy de Valerie Ann Worwood

A partir de ahí entendí que podía cuidar de mi salud física y emocional con los aceites esenciales de manera preventiva aunque tardaría mucho para llevarlo a cabo al 100%. Honestamente, me faltaba mucho por aprender pero decidí que el nacimiento de mi hija sería con la ayuda de los aceites esenciales. Investigué todo lo que pude sobre el tema y preparé una mezcla para el parto con aceite de almendras que también me serviría para el post-parto.

Hoy puedo decir que he logrado hacer el cambio de estilo de vida en un 98% aproximadamente pues ya no utilizo productos comerciales para la higiene personal, la limpieza del hogar y el cuidado preventivo de mi salud.

¿Cuánto estarías dispuest@ a cambiar tu estilo de vida?